| Descripción: Tomo 128 pgs color, tamaño 17x26cm, tapa blanda.
Cuando Raven fue introducida en el cuaderno de debut de Clásicos DC: Nuevos Titanes (más concretamente en la historia que corresponde al núm. 26 de DC Comics Presents, de octubre de 1980, obra de Marv Wolfman y George Pérez), era casi imposible llegare a imaginar que el personaje se convertiría en uno de los pilares del grupo, dando pie a sagas tan importantes como la que "inició" esta serie o como la que inauguró su segunda cabecera norteamericana (aquí incluida en Clásicos DC: Nuevos Titanes núm. 18).
Curiosamente, ambas sagas hacen referencia a los intentos del padre de Raven, el terrible demonio Trigon, de conquistar la Tierra; a la vez que profundizan en un aspecto que convierte a Raven en algo único. Y es que nuestra heroína se dedica a hacer el bien gracias a las enseñanzas de su madre y de un extraño culto místico ubicado en otra dimensión; pero la verdad es que en su interior reside la maldad de su padre y, si no controla sus emociones, bien podría llegar a cruzar la línea y seguir la senda del Mal.
De hecho, en los años 90 se estudió esta posibilidad en una serie de sagas en las que Raven sucumbía al Mal e intentaba eliminar a sus compañeros. Sus amigos se vieron obligados a "matarla", pero no por ello la perdieron. Al contrario, la parte buena de Raven sobrevivió con una forma espiritual, vivió algunas aventuras con sus antiguos aliados y finalmente los abandonó para encontrar su lugar en el mundo.
Más recientemente, en los números ocho a 11 del primer volumen de Jóvenes Titanes, Raven fue reintroducida en el grupo, con un nuevo cuerpo, gracias a que uno de sus peores enemigos, Hermano Sangre, la ayudó con la intención de casarse con ella y así propiciar el fin del mundo (según una profecía, el matrimonio entre Raven y Hermano Sangre sería un desencadenante del Apocalipsis, por culpa de la herencia demoníaca de Raven). Evidentemente, Hermano Sangre fracasó en su empeño, pero el "mal" ya estaba hecho: ¡ahora Raven vive en el cuerpo de una adolescente!
Este hecho ha tenido una consecuencia inesperada: si bien Raven es la misma de siempre, pues conserva sus recuerdos, ahora debe aprender a vivir en un mundo en el que nunca ha llegado a cuajar, juntándose con gente "de su edad". Por lo tanto, puede aprovechar para reintegrarse en la sociedad, algo que no consiguió en el pasado, pero sobre todo tiene que redescubrirse a si misma. En otras palabras, sigue siendo la misma, pero las reglas del juego han cambiado completamente. |